Bitácora

Indiferencia: una gran cualidad que hay que tener

¡Sé indiferente!

Según la psicología, la indiferencia tiene una connotación negativa: se asocia a insensibilidad y desapego. Creo que se ha malinterpretado.

24 Abr, 2021
¿Por qué la indiferencia tiene una asociación negativa?

En la indiferencia está la clave, aunque no lo crean.

El refrán dice que la unión hace la fuerza, pero nadie habla sobre qué es lo que la mantiene. Y debemos prestar atención a la indiferencia como recurso y entender su potencial. Según la psicología, la indiferencia tiene una connotación negativa: se asocia a insensibilidad, hay desapego, frialdad, o sirve como un escudo defensivo de la persona para no ser vulnerado o herido.

Sin embargo creo que se ha confundido por completo su definición y se le atribuyen actitudes que no pertenecen a dicho sentimiento. Según el diccionario de la RAE, la indiferencia es un estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia a un objeto o negocio determinado.

Es decir, se trata del camino medio, libre de pasiones o sentimientos de identificación que nublan nuestro juicio. Es como caminar al filo de la navaja, paso a paso en un delicado equilibrio.

El Filo de la Navaja, en sus dos versiones, es una película sumamente recomendable. Entre tantas cosas que plantean, también exponen cualidades de la indiferencia.

El filo de la navaja.

La expresión se popularizó gracias a la novela El Filo de la Navaja del escritor francés W. Somerset Maugham, publicada en 1944. Narra la vida de Larry Darrell, quien renuncia a su prometida y a un radiante porvenir en el mundo de las finanzas para enlistarse como soldado en la Gran Guerra.

Al concluir el conflicto armado, Larry sigue un camino de búsqueda de sí mismo que lo llevará a lugares lejanos, descubriendo sobre la naturaleza humana y su espiritualidad. La película homónima se estrenó en 1946 bajo la dirección de Edmund Goulding y la actuación de Tyrone Power en el papel protagónico. La misma película se hizo en 1984 con la dirección de John Byrum, protagonizada por el muy querido Bill Murray. ¡Y valen mucho la pena ambas versiones! Clásicos del cine con una gran historia.

Indiferencia responsable.

¿Quién les dijo que la indiferencia representa inacción? ¡En absoluto! Una cosa no tiene nada que ver con la otra: el indiferente sí actúa, pero emocionalmente es ajeno. Lo puede dar todo, pero internamente no pierde nada. La principal cualidad de esa actitud es que se actúa basado en convicciones, con plena decisión, pero se evita el desgaste emocional de la confrontación.

Hoy en día las redes sociales son campos de batalla plagados de consignas de izquierda o de derecha donde el insulto está a la orden del día. ¿Pero pelear en redes? ¿Para qué? Si existe un productivo intercambio de ideas, bien. ¿Pero a quién le interesa enfrascarse en dimes y diretes entre fanáticos?

No se trata de callar ni de hacer caso omiso a los llamados de la sociedad para temas relevantes: hay que opinar, hablar y exigir con compromiso, pero con indiferencia. Desde mi perspectiva, aporta una mayor fortaleza en la que imperan la razón y el sentido del humor. Los fanáticos no tienen nada de eso: están capturados emocionalmente.

¡Pare de sufrir! Sea indiferente.

Mi desprecio por López Obrador y su grupo de funcionarios leales y voceros es abierto. Y ni se diga de sus recalcitrantes fanáticos. Estoy convencido de que son un gobierno improvisado y mediocre plagado de consignas e ideas retrógradas sin remedio.

Enterraron la experiencia y la razón inspirados en un proyecto personal donde lo único que cabe es la sumisión incondicional. ¿Por qué habría de sufrir o sentirme mal por culpa de ellos o de cualquiera? Jamás en la vida le voy a otorgar a nadie el control sobre mis emociones, porque eso es justo lo que nos mata de forma gradual hasta arrancarnos la vida.

Y una cosa es morir, otra muy diferente que te entierren. A veces pasan décadas entre ambos momentos. Seamos indiferentes para estar más presentes.