Opinión

Mentir puede ser útil: conoce los diferentes tipos de mentiras

¿Pero mentir es bueno o malo? ¿Por qué lo hacemos? Todos somos capaces de mentir y lo hacemos en mayor o menor grado. ¿Pero por qué lo hacemos? No es un tema de moralidad, sino de necesidad. Una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva. Exagerar una verdad también es mentir, pero

3 Abr, 2019
Mentir es un recurso. ¿Cuáles son los tipos de mentira?

¿Pero mentir es bueno o malo? ¿Por qué lo hacemos?

Todos somos capaces de mentir y lo hacemos en mayor o menor grado. ¿Pero por qué lo hacemos? No es un tema de moralidad, sino de necesidad.

Una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva. Exagerar una verdad también es mentir, pero es un recurso útil si se trata de contar una historia.

El problema es cuando pretendemos ser creídos con la mentira para salvarguardar nuestra imagen, encubrir algo u ocultar verdaderas intenciones. 

No se trata de un tema de moralidad, sino de credibilidad y confianza. No se puede hacer negocios con un mentiroso, y mucho menos hacer vida en pareja.

Y si algo le enfurece a una mujer, no es que haya malas acciones o errores como tal, sino que su novio o esposo le mienta. Y si eso sucede, nunca más olvidará el suceso.

Los tipos de mentiras.

San Agustín definió ocho tipos de mentiras en la enseñanza religiosa. ¿Cuál de las siguientes usan o han usado?

1) Las mentiras que hacen daño y no ayudan a nadie.

2) Las que hacen daño y sí ayudan a alguien.

3) Las que surgen por el mero placer de mentir.

4) Las mentiras dichas para complacer a los demás en un discurso.

5) Las que no hacen daño y ayudan a alguien.

6) Las mentiras que no hacen daño y pueden salvar la vida de alguien.

7) Las que no hacen daño y protegen la “pureza” de alguien. 

8) Las “mentirijillas”, que no son en realidad mentiras.

Por otro lado, Tomás de Aquino distinguió tres tipos de mentira: la útil, la humorística y la maliciosa, poniendo en claro que son pecado:

Las mentiras útiles y humorísticas son pecados veniales, mientras que la mentira maliciosa es pecado mortal.

Y aquí viene sin duda la más grave de todas: la calumnia, ya que con ésta se daña la reputación o imagen de algún inocente con un provecho malicioso y egoísta.

¿Conocen a alguien que calumnie? ¡Claro que sí! Y despacha desde Palacio Nacional, les guste o no les guste.

Como quiera que sea, mentir implica un engaño intencionado y consciente. Y llámenle como quieran, pero un embuste, bola, calumnia, coba o falacia, tarde o temprano se descubre.

Sugiero que digan la verdad siempre, por más dolorosa o adversa que sea.

No es un tema de moralidad, como he dicho, sino de funcionalidad: te ahorras problemas y mantienes lo más valioso que podemos tener, nuestra credibilidad.