Comunicación

Cómo sobreponerse a las críticas (y no quedar peor en el intento)

9 May, 2021

Las críticas siempre han estado, siempre estarán. ¿Pero qué hacer ante éstas?

Nunca estamos conformes con nada y de todo podemos opinar, tengamos razón o no. Y qué bueno que existan las críticas, pues forman parte de una valiosa libertad de expresión

La razón se la lleva el que demuestra con hechos, con datos contundentes. O el que repite mil y un veces una mentira hasta volverla verdad, al menos en el círculo de sus adeptos. ¿Pero y las bromas? Pues son sólo eso: bromas. Es posible que a veces vayan más allá y planteen críticas, pero no pasa de ser una opinión con sentido del humor.

Llevamos años riendo con los memes y las bromas que nos han provocado funcionarios del Gobierno de México (y vaya que hemos reído).

Como el oficio de la Secretaría de Cultura sobre la conmemoración de la Batalla de Puebla un 5 de febrero, día de la Constitución Mexicana. Y cómo olvidar el error u omisión de Beatriz Gutiérrez Müeller sobre el poeta Amado Nervo. Que no sabemos si en verdad estaba «mamado» o no, pero ese es otro tema.

Las reacciones de los afectados

La gran pregunta aquí es: ¿por qué reaccionan con tanta intensidad ante las bromas, burlas y críticas? Dicho trabajo es consistente en redes sociales, coordinado. Los errores existen y por supuesto que no tienen nada de malo: ocurren y ya, se corrigen, se piden disculpas en dado caso y listo, a lo que sigue.

Pero lo notorio en los dos casos que menciono es la urgente necesidad no sólo de negar el error, sino de intentar contraponerse a su efecto con las conocidas «maromas». Así entonces, el oficio de Cultura es falso y, claro, el audio de doña Beatriz fue «editado» o nunca dijo eso. A ello se sumarán funcionarios afines o simpatizantes o activistas de redes.

Incluso la primera dama (que lo es, aunque no le agrade el distintivo), se ofendió al punto de externar la «bajeza en la que incurren usuarios varios». ¿Y para qué citaba la arroba de Twitter Support? ¿Solicitaba su intervención por considerar que es objeto de burlas o acoso? Aún cuando se inunde la red con memes, no hay sustento.

Tiene derecho a enojarse o sentirse molesta, pero esas reacciones son injustificables en su condición de esposa del presidente de la República. Y no, no minimizo que sea escritora, periodista e investigadora con doctorado. No empiecen.

Pero independientemente de lo incisivos que somos los usuarios, sí existen críticas de altura, con sustento, que igualmente despiertan enfado gubernamental. Como también bulos a los que se prestan funcionarios y dependencias de gobierno, violando la ley correspondiente sobre propaganda y difusión, como en la campaña contra huachicoleros.

Relaciones Exteriores, IMSS, Educación Pública…todos en el mismo ajo: sumarse (indebidamente) a la campaña dictada por el presidente, aunque no sean sus funciones.

Las críticas son la normalidad y todos lo vamos a hacer en mayor o menor medida. ¿Cómo sobreponerse a ellas?

5 consejos para sobreponerse a las críticas

Acepta el error cuanto antes. No es necesario explicar de más, simplemente reconócelo y, si es el caso, pide disculpas.

Ignora las burlas o bromas al respecto: jamás se podrán evitar (a menos que incurran en censura).

Aprovecha la atención y resalta tu verdadero interés. En el caso de doña Beatriz, hubiese sido enaltecer a Amado Nervo y su obra.

Continúa tu vida normal y mantén una comunicación clara y respetuosa con todos. Si crees que en los demás hay bajeza, no los señales con arrogancia.

Y el más importante, uno de proporcionas casi bíblicas: Sigue el primer mandamiento tuitero decretado por el «Travieso» Arce: Prohibido amargarse razita (sic).

Y a todos los servidores públicos o simpatizantes que se meten sí o sí a todas las conversaciones para defender o justificar tal o cual situación…cómprense una vida. No critico su inclinación política, de hecho nos tiene sin cuidado y es irrelevante. ¡Cumplan con lo que les corresponde y ya! 

Aunque si la encomienda es defender a capa y espada al gobierno 24/7, espero que al menos cobren bien.

¿Para qué discutir si podemos ignorarnos?

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