Opinión

La parábola del hijo pródigo: el juglar con traje de emperador.

En esta, como en todas las parábolas, todo lo que sube, tiene que bajar. ¡Y esa es la gran verdad!

¿Pero qué es este suceso fingido a dos años de distancia?

1 Dic, 2020

¿Qué es una parábola?

Parábola es la narración de un suceso fingido de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral.

En geometría, es una curva abierta cuyos puntos son equidistantes de una recta y un punto fijos, formada por dos ramas simétricas respecto de un eje, y que resulta de cortar un cono circular recto por un plano paralelo a una generatriz.

1 de diciembre: la curva con enseñanza moral.

He recogido las definiciones del diccionario de la Real Academia Española (RAE) y, cosa grata, hoy, 1 de diciembre de 2020, descubro que ambas ajustan de forma elegante ante lo que vemos con el insigne Andrés Manuel López Obrador, el hijo pródigo.

Sabemos bien que la transformación por sí misma es el suceso fingido por el ungido emperador, un habilidoso juglar que va de un lado a otro y nos canta o baila, haciendo juegos ante el pueblo o ante los nobles. Los reyes no, esos que se disculpen.

Chistoso y picaresco, tiene un gran talento para los dicharachos, las rifas y los panfletos. Dos años de fantásticas comparaciones, haciendo realidad un país perfecto para los pobres, los desprotegidos y los olvidados. Ah, la chusma, siempre fiel.

La parábola geométrica.

El foco o punto más alto de esta definición llegó en julio de 2018. Día de fiesta democrática, inusitada elección cuyo triunfo abrumador se debió a la voluntad popular y a la solidez de las instituciones.

Qué importa si el juglar nunca explicó ni demostró de qué vivió durante tantos años si ni cuentas bancarias tiene, si acaso un Detente y $200 pesos en la cartera, ¡y su palabra es suficiente! Es el máximo líder y evocó un futuro esperanzador.

Recibió un país con finanzas saludables, y lo dijo exultante en la histórica toma de posesión. Tenía bases sólidas que pudieron rendirle frutos como a ningún otro, pues lo tuvo todo en sus manos para hacer, salvo que prefirió deshacer.

Qué bello traje luce el emperador, uno que sólo puede ver él, junto con paisajes y logros inefables. ¡Aprecien, estúpidos, al genio irrepetible de la economía, al historiador que da cátedra y gran enseñanza moral! 

Su traje es a la medida y es perfecto, pero…¿por qué con todo el poder, por más que haga, no va a poder?

Aquí la verdad importante de esta parábola: todo lo que sube tiene que bajar, y ni las más locas fantasías, escapan a la fuerza de la gravedad.

El 2021 será de aceptación: el hijo pródigo va desnudo.