Opinión

Culpable o no: Miénteme, como siempre, Andrés Manuel López Obrador

¿Y qué con el Segundo Informe de Gobierno? O quinto o noveno, ya no sé.

¡Se ve, se siente, el pueblo bueno está presente!

1 Dic, 2020
Fieles a la causa, culpable o no.

La fe de los mezquinos, culpable o no.

Culpable o no es el título del tema de Juan Carlos Calderón que inmortalizó Luis Miguel. Todos sabemos (al menos una estrofa) de la canción.

Pero quitando la obvia referencia al despecho y desamor encarnada en «El Sol», este segmento de la letra aplica a todo en la vida del mexicano promedio: «Miénteme, como siempre. Por favor, miénteme. Necesito creerte, convénceme».

No tiene caso ahondar mucho en el segundo informe de gobierno de López, porque más allá de verdades a medias de las cuales podamos ponderar, hay mentiras a quemarropa.

Comenzando con la audacia de decir que 97 de 100 compromisos están cumplidos, faltando, en palabras del titular del ejecutivo, descentralizar el gobierno federal, impulsar el desarrollo de fuentes de energía renovables y conocer la verdad del caso Iguala.

Sinceramente no sé a qué se refiere con descentralizar si todo se centraliza en su persona. ¿Se refiera a la mudanza de secretarías a otros estados? Ni meternos en eso de operación, eficiencia en el ejercicio de presupuesto, etc.

De Iguala, una disculpa de antemano por mi insensibilidad, pero no me importa en absoluto: corrupción e impunidad en un narcoestado y banderas a partir de la tragedia. Lo sabe Epigmenio. Fin.

¿Y las energías renovables

Pues sí, la energía tiende a lo renovable porque el mundo tiene objetivos claros: se debe generar más a menor costo y, además, ser amigable con el medio ambiente. Así de simple, aunque es muy complejo.

Había avances sustanciales en México con respecto a esto, pero ya ven cómo son los de la cuarta y sus ideas ejidatarias que desperdician mucho potencial.

Puede ser que hacia el 2040 sólo haya autos eléctricos en el mercado (ayer me mostraron un modelo de JAC que me impresionó, por cierto: 500 km de autonomía, según el gerente de la agencia), pero eso no quiere decir que se termine el consumo de combustibles fósiles.

Lo requiere la marina mercante y la aviación, por ejemplo, aunque en la segunda hay cierto entusiasmo con el desarrollo de aviones eléctricos que quizás algún día lo logren.

Y a menos que se animen a retomar la idea de propulsión nuclear en buques de carga, como el Sevmorput ruso, que además es un rompehielos en activo desde 1988, los buques seguirán usando LSFO (fuelóleo con bajo contenido de azufre).

El transporte de carga mueve en México cada año más del 55% de las mercancías y compañías en el mundo trabajan en el desarrollo de tractocamiones eléctricos, aunque eso tardará mucho más que con los autos.

Y está el tema del combustible de nitrógeno, además.

La cosa aquí es: ¿para qué va a servir Dos Bocas? Lo pregunto sinceramente. ¿Cuál es el mercado que abastecería, si es que logra funcionar? ¿Sólo el doméstico? 

Yo quiero un JAC mañana y nunca pararme en una gasolinera ni hacer ese estúpido trámite de la verificación. 

México fiel a la causa, culpable o no.

Me llama mucho más la atención la adhesión de funcionarios que replican logros inexistentes, unos sin el menor empacho, como si la táctica que señalan en Goebbels pudiese durar por mucho tiempo.

No es simple identificación con discursos, es ausencia de cordura. Pero igual los entiendo porque sin el aval de su líder y benefactor, no podrían destacar en modo alguno en lo profesional.

Nadie en sus cabales se prestaría a ser comparsa de López, a menos que estés en la nómina y no tengas otra alternativa. O que seas muy bestia. O las dos, culpable o no.

¿Y qué con la silla vacía del informe? Leí por ahí que es un simbolismo de la masonería, y puede ser cierto, pero me quedé con otras dudas.

Si la masonería tiene por misión preparar la Concordia Universal y debe pues mejorar tanto al hombre como a la sociedad.

Si es una institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresiva que tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad…¿quién inició a este pelmazo? 

México es complicado, pero los mexicanos más.