Opinión

El arte de meter cizaña y salirte con la tuya gracias a las redes sociales

Disensión o enemistad: eso es meter o sembrar cizaña. Según el flamígero discurso de confrontación que ha echado raíz en estos tiempos, es probable que yo sea fifí, racista y clasista. Da igual si soy o no, pero es el arte de meter cizaña. Aún cuando me acusaran de tal, no me identifico con ningún

7 May, 2019
Son tiempos de confrontación y de meter cizaña.

Disensión o enemistad: eso es meter o sembrar cizaña.

Según el flamígero discurso de confrontación que ha echado raíz en estos tiempos, es probable que yo sea fifí, racista y clasista. Da igual si soy o no, pero es el arte de meter cizaña.

Aún cuando me acusaran de tal, no me identifico con ningún calificativo porque no valoro las opiniones de corrección política en redes sociales. Me da igual pues.

Pero el tema está muy presente: los estereotipos, buenos y malos, que son la simplificación de pensamiento y sentimientos de forma que uno pueda identificarse o no, y tener pertenencia o representación social.

El discurso de división y encono llegó para quedarse: hoy la reacción de todos los sectores cae en lo mismo porque emocionalmente están capturados. Se perdió la razón y no hay vuelta a atrás.

¿Las marchas del 5 de mayo fueron fifís y racistas? Por supuesto que no, pero se les hará ver como tal hasta con los argumentos más infantiles para dejar en claro que los enemigos son fifís y los patriotas los del pueblo bueno que es discriminado.

El arte de meter cizaña tiene sus maneras.

El lunes 6 escuché a un presidente mesurado que celebró el disentir de la gente y aplaudió la marcha. Debería ser una reacción normal, pero en él fue calculada porque nadie en la oposición lo esperaba.

24 horas después, se enfocó en un mensaje de una de las mantas de la marcha en CDMX: “Peje… los que tenemos cerebro no votamos por ti. No te burles. Somos millones de mexicanos”.

“¡No se midieron! ¡No, no, no! Es un pensamiento retrógrada pero no se dan cuenta”, declaró en la mañanera.

Con ese comentario, no sólo sostiene una imagen de bondad y tolerancia, sino que reafirma que los que agreden, los que insultan, son los de la oposición y no él ni la 4T. Sumamente bien ejecutado.

Él se lava las manos y deja que el golpeteo se dé a través de los voceros del régimen, cuya comunicación es directa con su audiencia, sin intermediarios.

Ellos son los propagadores de ideas que explotan la emocionalidad de la sociedad desde una perspectiva negativa. Ni siquiera hay que tener información real o comprobada: aprendieron que el insulto y la confrontación les reditúa muy bien. 

Sin embargo dice el refrán que el pez por su propia boca muere, y ya sea desde el púlpito presidencial o en la comodidad de un videblog, el daño de tanto meter cizaña podría revertirse en su contra.

Con respecto a la manta…pues no veo error en esa lógica. 

Quien haya votado por el Peje, aún con esperanzas en un cambio, lo hizo emocionalmente y con una clara desconexión con la razón. Y la emocionalidad seguirá porque están capturados en el juego de estereotipos, identidad y pertenencia.

Y lo que son las cosas, sólo la cancelación del NAICM y el daño patrimonial provocado con ello definirían a alguien que no se midió y que tiene un pensamiento retrógrada pero no se da cuenta. 

El problema es que sí se da cuenta. Y lo digo sin meter cizaña.